Colinas de Chocolate

4 semanas ago
Pedro Mendoza
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Las colinas de Chocolate –tsokolateng burol, en tagalo–, denominadas así porque su cobertura de hierba verde adquiere un color marrón al secarse entre diciembre y mayo, están en Bohol (Filipinas) y se componen de unas 1.260 colinas, repartidas en más de 50 kilómetros cuadrados.

Se hallan en el centro de la isla filipina de Bohol y son colinas puntiagudas llamadas “The Chocolate Hills” o Colinas de Chocolate. Su altura varía de 30 a 120 metros en comparación con las llanuras circundantes.

Estas colinas cónicas, que están separadas por llanuras planas y contienen numerosas cuevas y manantiales, son similares a otras de roca calcárea que hay en Eslovenia, Croacia, Puerto Rico o Cuba.

Se trata de una forma de relieve característica de ciertos paisajes kársticos, es decir, surgidos a partir de una combinación de la disolución de la roca por efecto de la lluvia, las aguas superficiales y las subterráneas.

Originariamente los componentes que la forman se depositaron en el mar por acumulación de esqueletos calizos de organismos marinos (corales, moluscos…) y después, durante el Plioceno, hace unos cinco millones de años, la roca calcárea fue fracturada y elevada sobre el nivel del mar a causa de procesos tectónicos.

De hecho, existe una placa hecha de bronce en el mirador del municipio de Carmen que dice lo siguiente:

 “La forma de tierra única conocida como las Colinas de Chocolate de Bohol se formó hace siglos por la elevación de los depósitos de coral y la acción del agua de lluvia y la erosión. Las colinas cubiertas de hierba alguna vez fueron arrecifes de coral que surgieron del mar en un cambio geológico masivo. El viento y el agua dieron los toques finales durante cientos de miles de años”.

 

Respecto a su nombre, su origen es bastante más simple. Cuando el país pasa de su estado tropical habitual a una estación seca, el color de las colinas se transforma radicalmente de verde a marrón, de ahí esta nomenclatura. Según los lugareños y los geógrafos, estas colinas cuando se vuelven marrones se asemejan a trozos de chocolate hasta donde alcanza la vista.

Es una atracción turística tan famosa en Bohol que incluso aparece en la bandera y sello provinciales para simbolizar la abundancia de atractivo natural de la provincia y fueron declaradas tercer Monumento Geológico Nacional y propuestas para su inclusión en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

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