Un promotor egipcio quiere una pirámide de cristal junto a las chimeneas de Sant Adrià

 

 

El también actor Mohamed Aly quiere instalar en la central térmica, cerrada en 2011, un centro universitario y cultural.

Keops, Kefrén, Micerino y las Tres Chimeneas de Sant Adrià de Besòs. Es el insólito hermanamiento que el promotor y actor egipcio Mohamed Aly concibe entre las imponentes tumbas de los faraones en Guiza y la central térmica clausurada en 2011. Para lograrlo, la ambición de Aly es erigir una pirámide de cristal y que se funda con las torres de 200 metros que sobresalen en la silueta de Barcelona. Sería el emblema con el que el empresario quiere simbolizar el renacer de la fábrica con el pomposo nombre de «El coloso adrianense del Mediterráneo». Se trataría de un centro cultural, docente y museístico, con la paz y el conocimiento por banderas, que frecuentaran estudiantes y profesores de universidades europeas y africanas de la cuenca del Mediterráneo y que, además, estrechase lazos con la nueva biblioteca de Alejandría.

Es la primera idea que se expone en público tras años sin un porvernir diáfano para la instalación. Por ahora, no va más allá de un esbozo y un vídeo de imágenes virtuales, en las que una pirámide translúcida -semejante a la del Louvre de París- se acopla a las Tres Chimeneas, rehechas con una especie de contenedor que las atraviesa y las une, dotadas de escaleras mecánicas y envueltas de techos ajardinados. La estructura acristalada rebasaría a la sala de turbinas anexa, de 33 metros de alto.

El equipo promotor -liderado por la constructora de Aly, Amlaak- dice representar a «sectores económicos» interesados en el entorno de la vieja térmica, la último gran parcela por edificar en la costa barcelonesa. Ha recalcado que no trazan de momento viviendas en los alrededores -aunque tampoco lo descartan-, sino conferir usos a la central, que subrayaron que debe ser un «espacio 100% público».

Los promotores no han revelado con qué inversores cuentan, aunque han cuantificado que toda la remodelación -incluyendo la construcción de pisos- requeriría hasta 800 millones de euros. Han indicado que por ahora no se plantean adquirir la antigua factoría, en manos de Endesa, aunque no la excluyen si ven viable la operación.

Endesa asegura que desconoce el plan. La eléctrica desarrolla un proyecto propio con la inmobiliaria Metrovacesa para la fachada marítima que las chimeneas dominan.

Antes de que cualquier propósito arranque, el Departament de Territori tiene pendiente aprobar el plan urbanístico para la zona, que contempla erigir hasta 1.719 viviendas y un hotel entre el río Besòs y las chimeneas, que se quieren preservar alojando actividades científicas y educativas. Los ideólogos del plan han afirmado que aspiran a otorgar una «gran proyección internacional» a la central y conjeturan con que aloje a investigadores, actividad académica en torno a la paz y la diplomacia internacional, organismos de derechos humanos, las oficinas de las 32 misiones de paz de Naciones Unidas en África y un museo sobre el personal humanitario de la ONU. A su vez, salvaguardarían la fábrica, «un valor patrimonial brutal». Están declaradas bien cultural de interés local, lo que impide derribar los vestigios que quedan tras ser en parte desguazadas.

Aly y sus colaboradores -entre ellos, el ex rector de la UB Màrius Rubiralta y el despacho de arquitectos Alonso Balaguer- tienen pendiente presentar sus intenciones a las administraciones implicadas. Una de ellas, el Ayuntamiento de Sant Adrià de Besòs, contesta que no ha recibido noticia hasta ahora. Los impulsores se han comprometido a tener en cuenta las demandas vecinales y prevén encontrarse con la Plataforma para la Conservación de las Tres Chimeneas, opuesta a que la otrora franja fabril entre Sant Adrià y Badalona se masifique con pisos.

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